Ejerció como maestra y, más tarde, comenzó a lidiar con las escrituras, por lo que, podemos afirmar que dedicó toda su vida a la enseñanza y a la grafología. Fue la grafóloga y escritora femenina más conocida de este ámbito durante el Imperio austro-húngaro, siendo la grafóloga personal de la emperatriz Elizabeth, conocida popularmente como Sissi, gracias a la recomendación de personas influyentes y, en especial, al contacto con la Sra. Kateřina Schrattová, la favorita del emperador Francisco José I, quien le ofreció su hospitalidad en palacio, donde accedió al material más valioso de la época. Pudo estudiar los documentos manus-critos de todos los diplomáticos y hombres influyentes de Europa y allende los mares, que intentaron ganarse el favor de la gran grafóloga.
A la edad de 25 años era ya miembro de una asociación de grafología en París, con toda seguridad la SFG, conocida a finales del s.XIX como Société de Graphologie.
En 1894 intentó llevar a cabo su primera actuación en su país que, al principio, fue prohibida, aunque más tarde vería la luz e influyó en el esta-blecimiento de un instituto de grafología en la República Checa.
Viena también tuvo la oportunidad de percibir sus habilidades, ya que fue la primera mujer que en 1897 hizo juramento como profesional de la escritura en la Corte Provincial de Viena.
En abril de 1902, la revista semanal argentina 'Caras y Caretas' la presentó como “la primera mujer en aplicar la grafología en la práctica sobre una base científica y que es, sin duda, un experto en este campo. En reconocimiento de sus méritos, el gobierno austriaco le ha dado permiso para establecer un instituto de grafología con el fin de proporcionar ser-vicios a los tribunales y al público en general”.
En cuanto a la publicación de sus obras:
- En 1908 publicó su primer libro en alemán, en Leipzig, con el título 'Graphologie'
- y en 1922 se editó un manual de texto de grafología en checo, junto a Adolf Zelink, bajo el nombre de Dolfina Poppéeova.
Fue, asimismo, una buena conferenciante, asis-tiendo a congresos científicos por toda Europa. En ‘L’expertise de l’écriture des delinquants’, actas del 5e congrès d’anthropologie criminelle, en 1901, postulaba Dolphine Poppée:
• “Los ministros de Justicia deben permitir a los peritos calígrafos realizar estudios sobre las falsificaciones de procesos ya cerrados para aprender a evitar los errores cometidos por sus colegas, y para aumentar sus conocimientos.
• “Los peritos deben fundar reuniones o círculos donde discutir la pericia caligráfica (las mejorías, las innovaciones), y donde se den cursos de pericia caligráfica.
• “Que se permita a los expertos en escritura realizar estudios de enfermos en las mismas clínicas. Va mejor que el experto vea escribir al enfermo, que sólo tenga su autógrafo.
• “Los peritos deben utilizar los recursos, los medios subsidiarios para sus trabajos. La fotografía y las ampliaciones son de mucha utilidad para la pericia.
• “Se deberán fundar más archivos y colecciones de escrituras de delincuentes, de falsarios, para que los expertos tengan la ocasión de estudiar los autógrafos sin grandes obstáculos.”
Como podemos observar, sus proposiciones para reformar la profesión de perito calígrafo, después de más de un siglo, siguen siendo muy necesarias hoy día y nada desfasadas u obsoletas.
Poppée falleció en la ciudad de Praga, el 8 de marzo de 1934, a causa de una enfermedad renal, en el Hospital General de Enfermedades Renales. Su sepulcro está ubicado en el Nuevo Cementerio Judío de Praga Strašnice.
MJClaret / ARGA-Grafología

