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ANÁLISIS DE SU ESCRITURA Y ROSTRO
El Papa León XIV, de nombre Roberto Francisco Prevost Martínez, nacido en Estados Unidos de América y nacionalizado peruano, fue elegido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el pasado 8 de mayo de 2025, a la edad de 69 años.
De apariencia afable, carácter alegre y discurso elocuente, ha tenido un impacto mayormente positivo en la gente. ¿Es así realmente? Esto es lo que arroja el análisis de su rostro y su escritura.
IMPRESIÓN GLOBAL
La impresión global de la escritura, para un primer indicio de la personalidad del escribiente, opera igual en el análisis del rostro. Debemos tener una primera impresión intuitiva de la cara del analizado, con base en la armonía, proporcionalidad y elementos que resaltan en el conjunto. Finalmente, es el inconsciente el que está mostrándose, en gran porcentaje.
La primera impresión del rostro del Papa León es de equilibrio y armonía. Los tres niveles: cerebral (ojos, frente y sienes), emocional (nariz y pómulos) e instintivo (mandíbula, mentón y boca) son casi del mismo tamaño en altura y anchura, e incluso, en volumen; siendo que de joven la zona mandibular estaba ligeramente menos ancha que la zona media o emocional. Asimismo, hay proporción entre el tamaño de los receptores (ojos, nariz, boca) y el marco facial, pues nada es muy grande o chico con relación al resto de la cara; y con una expresión de tranquilidad, que nos informa de que es una persona relajada y serena.
En el caso de la escritura, la impresión global de sus escritos, de fechas diferentes, publicados a partir de su elección como pontífice, también tiende al equilibrio; entre zonas, las hampas, zona media y jambas guardan bastante proporción; situándose en un ambiente gráfico organizado, ordenado, de distribución clara, sin choque de planos; espaciamiento adecuado, márgenes ordenados, disposición cuidada, legibilidad, formas sencillas, de ejecución natural; de mesurada a rápida, presión ligeramente desigual en algunos escritos (varía el útil inscriptor); tendencia dextrógira de inclinación moderada, con ligeras oscilaciones; coincidencia texto-firma, y firma legible. Lo cual también remite a un equilibrio gráfico; y nos informa de un alto grado de organización del pensamiento y la acción, discernimiento, control de las tendencias inconscientes y de las emociones, buen nivel cultural, aplomo, regularidad en el trabajo, y sentido del deber y del orden.
De forma que, globalmente, su rostro y su escritura muestran una personalidad tan intelectual y espiritual, como realista; con gran capacidad para llevar a cabo las ideas y pensamientos, con planificación, orden, método y disciplina; no sin antes pasar por una moderada reflexión, matizada por un gran autocontrol de los sentimientos, de contacto fácil con los demás, e instintos sublimados. Y con ello, conciencia profesional, respeto a las normas y convenciones sociales, cortesía y buenos modales, empatía y adaptación; madurez.
ENERGÍA Y ACTIVIDAD
Considerando la gran cantidad de actividades que debe realizar un pontífice, el capital energético que posea es clave en el estudio de la personalidad. En el caso del Papa León, facialmente, vemos que dispone de mucha energía, pues su cara es ancha (marco dilatado sólido) en los tres niveles, siendo muy importante la mandíbula y el mentón anchos. A pesar de su edad, sus carnes tienden a ser firmes (buen tono muscular), sin exceso; el cuello es corto y tiende a ser ancho.
Todo ello refiere un gran depósito de energía, activada, con capacidad de concentrarla y canalizarla adecuadamente para la realización intelectual y material, creación y expansión de empresas; tendencia a la síntesis y a la economía juiciosa del esfuerzo, tenacidad activa y psicológica, resistencia para librar una batalla prolongada, tendencia a permanecer y soportar circunstancias adversas, y capacidad para cumplir sus promesas.
En su grafía, lo vemos en las líneas y finales ascendentes, en maza o proyectados hacia adelante, como los de la “t”; ciertos puntos de las íes adelantados, tendencia inclinada y ligada, letras semiangulosas, algunos golpes de látigo y arpones, y firma enérgica, confirmando vigor, tenacidad y actividad realizadora.
REFLEXION E IMPULSIVIDAD
Por otra parte, dicha energía sale armónicamente, ya que el rostro del Papa conjuga elementos de reflexión y moderada impulsividad, permitiéndole meter freno y acelerador según lo ameriten las circunstancias, y ser prudente sin dejar de ser valiente; vibrando intelectual, sentimental y físicamente.
Esto lo observamos en su frente, que tiende a ser vertical, con la zona media bien marcada por una división entre la zona superciliar (arriba de las cejas) y la parte superior, que termina redondeada; los ojos grandes, pero algo hundidos y resguardados por párpados un poco caídos; una nariz saliente y grande, pero con punta hacia abajo; y un mentón ligeramente proyectado.
En su escritura, lo advertimos en la velocidad moderada, de escritura ágil; mezcla de finales contenidos y lanzados, acerados y gruesos; ligeras desigualdades de distribución, inclinación y presión, continuidad agrupada y gestos en látigo.
EXTROVERSION-INTROVERSION
En cuanto a cómo gasta la energía, si controladamente, o no, la introversión-extroversión también está en un término medio, adecuado; pues, aunque los ojos, nariz y boca, medios de intercambio de información, son grandes, están protegidos y soportados por el marco facial ancho. Por el tamaño de sus ojos, se interesa en muchos temas del exterior, pero al estar ligeramente cerrados por los párpados, limitan la información que entra y sale; la nariz grande, proyectada y carnosa, le impulsa a ir a buscar a los demás, pero los orificios nasales, moderadamente cerrados, regulan los encuentros e inter-cambios emocionales; la boca, que, si bien es grande y larga, y, por lo tanto, con mucho qué decir, es delgada y fina, haciéndolo selectivo, prudente y elocuente en sus expresiones.
Control interno y externo que, en la grafía, consta por la mezcla de dilatación en anchura y sobriedad, inclinación ligeramente oscilante, velocidad moderada, finales contenidos, lanzados y gladiolados; óvalos abiertos y cerrados, redondeados y angulosos; continuidad agrupada y firma cercana al texto.
INTELIGENCIA Y DECISIÓN
La frente grande y armónica del Papa León, al estar diferenciada en tres partes, apoyada por la fuerza sentimental y física de su zona media e instintiva, le da una inteligencia muy completa: abstracta y concreta, lógica e intuitiva, analítica y sintética, planificadora y organizadora. Eficacia de pensamiento cons-ciente con alta capacidad de observación, interiorización, perspicacia, sentido de los matices, asimilación, memoria y rapidez de aprendizaje (frente redonda en zona superior, angulosidad en las cejas y orejas altas), y sentido de la responsabilidad (frente tiende a ser vertical), haciéndolo un ejecutivo de alto nivel, con gran capacidad de diversidad y especialización. Y con la zona media alta y ancha, de sentimientos enfocados en ver por los demás, idealistas, desprendidos, dirigidos a trabajar en equipo; también con altas capacidades directivas.
En su escritura, su aguda y completa inteligencia aparece en la organización, orden y buena ejecución, formas simplificadas, progresivas y ágiles; letras “e” comprimidas en vertical, coligamiento mixto, fáciles ligaduras en zona superior; hampas ligeramente desiguales, barra de la “t” unida a la letra siguiente, finales lanzados y acerados, gladiolada, mayúsculas separadas y tipográficas, ligeras fluctuaciones de tamaño y dirección, algunos brincos, letras agrupadas, desigualdades de incli-nación, gestos curvos graciosos (espíritu científico; el Papa es matemático), y firma en varios trazos.
SOCIABILIDAD Y ADAPTABILIDAD
La capacidad de apertura e interés hacia los demás, fácil inserción social, necesidad de contactos, intercambios y afectos; el calor de los sentimientos, flexibilidad, diplomacia; capacidad de reconciliación, receptividad, gusto por la tradición y una profesión que lo ponga en contacto con los seres vivos y la materia, también se observan en el rostro del Papa, dándole gran capacidad de adaptación, empatía y sociabilización, cualidades necesarias para ser pontífice: “constructor de puentes”, como el término latino “pontifex” lo refiere. Lo observamos en la amplia anchura de la cara, el contorno ondulado, carnoso, pómulos grandes y anchos, nariz ancha, vista de frente, y proyectada hacia adelante, vista de perfil; y aletas nasales moderadamente marcadas, vibrantes.
En el grafismo lo vemos en su claridad, sencillez, esponta-neidad, flexibilidad, predominio del eje horizontal, curvas, óvalos redondeados, ligeras oscilaciones de inclinación, dirección y presión; leves fluctuaciones de tamaño, agrupada, algunos nudos y la firma próxima al texto.
SENTIMIENTOS
La zona emocional de León, al ser alta y ancha, con pómulos importantes, carnosidad y ondulación en el contorno, muestra sentimientos humanistas, altruistas, dirigidos a crear un mundo mejor. Y como la nariz es grande y carnosa, con orificios cerrados y punta hacia abajo, con riqueza emocional e interiorización de los sentimientos, viviéndolos con constancia y profundidad; capacidad reforzada por el ligero hundimiento en los ojos. En tanto que, su boca, de labios finos, con buena oclusión, indica delicadeza en los contactos, amabilidad y exigencia de calidad.
Carácter afable y emotivo que en su escritura está en la claridad, legibilidad, orden, fluidez, espontaneidad, tendencia dextrógira, ligeramente oscilante; pequeñas variaciones en tamaño y presión, finales contenidos, mayúsculas sencillas, ligados en guirnaldas, óvalos redondos y abiertos por arriba, finales de “g” unidos a la letra siguiente, tendencia rebajada, ejes de dimensión corta, algunos signos de imprecisión, colocación irregular de los puntos de las íes, y firma sencilla, afín al texto.
CONCLUSIÓN
Tanto el análisis facial como escritural de León XIV, dan como resultado una personalidad armoniosa, equilibrada, madura, muy rica en matices.
Con potencial cerebral para lo abstracto y lo concreto, pasión intelectual, sentido de los juicios, domino de sí, necesidad de actuar, emprender y concretar, tanto en terrenos científicos, como de intuición psicológica y humanista, y material; capacitándolo para dirigir una gran empresa de aspiraciones idealistas, pero con necesidad de centrarse en la realidad del mundo concreto; con un espíritu claro, sobrio, distinguido y con gracia.
NOTA
En esta firma-rúbrica, que suponemos es del Papa y puede ser la que ocupe para documentos oficiales, hay movimientos centrípetos. Según Augusto Vels, se observa en escritura de religiosos que buscan la perfección, lo que coincidiría con una de las primeras frases de su pontificado: “No somos perfectos, pero debemos ser creíbles”. Y con su intención de crear un mundo mejor, empezando por él, presente en los trazos verticales, mientras las letras de los textos tienden a inclinarse a la derecha, u oscilan ligeramente, evidenciando que es más severo consigo mismo que con los demás; siendo coherente con el principio cristiano que reza: “Sé suave con los demás, severo contigo mismo”. Además, la rúbrica está formada por lazadas de doble vuelta, curvas y suaves, confirmando su afabilidad y habilidad verbal; y ángulos, haciéndolo con firmeza, energía y persistencia, uniendo razón y sentimiento. Y en su ligero descenso escalonado, con voluntad de mantenerse firme a pesar de las contrariedades y fracasos, como lo marcan su mandíbula y mentón. En cuanto a la firmeza de decisión, la vemos en la rúbrica rápida, con final recto a la derecha; y siendo ilegible, con combatividad, acción y espíritu de empresa. Esto, sumado a algunas “g” con pie triangular y otras que desciende hacia la izquierda, en los textos, con el ejercicio primordial de la voluntad sobre el mundo de los instintos y materialismo, que en su rostro, visto de perfil, está en la combinación que hay entre la frente vertical, diferenciada, y el ligero avance hacia delante de la zona media e instintiva; explicando el ligero matiz de formación reactiva de los rasgos duplicados, que por el equilibrio y armonía entre zonas faciales y escriturales, no se trataría de represión, sino de una bien lograda y fecunda integración de los pensamientos, sentimientos e instintos.
Revista Trazos nº 56/ Noviembre 2025

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